¿Cómo será el proceso de trabajo y qué entregables recibiré en cada fase?
1) ¿Cómo será el proceso de trabajo y qué entregables recibiré en cada fase?
Más allá de un “te haré un proyecto”, exige claridad de fases: anteproyecto (ideas y distribución), básico (para licencias), de ejecución (detalle técnico para obra) y dirección de obra. Pide que te muestren qué recibirás en cada hito: planos, memorias, infografías, mediciones y un cronograma.
Qué debes buscar: un proceso con fechas realistas, reuniones pautadas y puntos de decisión bien definidos.
Señal de alarma: si todo se resume en “vamos viendo”. Sin entregables claros, el riesgo de malentendidos y sobrecostes se dispara.
2) ¿Cómo se calcula el presupuesto y cómo controlaremos las desviaciones?
La pregunta es doble: honorarios del arquitecto y coste estimado de la obra. Los honorarios pueden ser fijos, por porcentaje o mixtos; la obra debe basarse en una medición detallada (no en cifras redondas).
Qué debes buscar: una estimación con partidas y cantidades, y un plan de control: revisiones de coste por fase, comparativa de ofertas de contratistas y un colchón del 10–15% para imprevistos.
Señal de alarma: presupuestos “paquete cerrado” sin desglose y sin mediciones. Eso suele ocultar recortes de calidad o sorpresas a mitad del proyecto.
3) ¿Quién coordinará licencias, aparejador y contratistas?
4) ¿Cómo garantizas la calidad técnica, eficiencia energética y el cumplimiento normativo?
La estética importa, pero también la seguridad estructural, el aislamiento, la ventilación y el confort. Pide ejemplos de soluciones: SATE o fachada ventilada, rotura de puente térmico, ventilación mecánica con recuperador, elección de carpinterías, estudio de puentes térmicos y cumplimiento del CTE (Código Técnico de la Edificación).
Qué debes buscar: argumentos técnicos y fichas de materiales; no solo renders bonitos. Que te expliquen las clases energéticas que persiguen y qué implica en tu factura.
Señal de alarma: respuestas genéricas tipo “ponemos buenos materiales”. La calidad se demuestra con detalles y justificaciones.
5) ¿Qué experiencia tienes en proyectos como el mío y qué resultados has obtenido?
No es lo mismo una vivienda unifamiliar que una reforma integral en un edificio con comunidad. Pide casos comparables, referencias y —si es posible— visita de obra o vivienda terminada. Que te muestren antes y después, plazos reales y cómo resolvieron problemas.
Qué debes buscar: portafolio verificable, testimonios y métricas (plazos cumplidos, desviación presupuestaria media, mejoras de eficiencia).
Señal de alarma: un portfolio genérico o no verificable, o promesas sin datos.
Checklist rápido para tu reunión
- Fases, entregables y calendario por escrito.
- Honorarios desglosados y mediciones de obra.
- Plan de licencias y responsable único de coordinación.
- Criterios técnicos de eficiencia y confort documentados.
- Casos reales comparables con resultados.
Imprime esta lista o tenla delante durante la videollamada.
Cómo evaluar las respuestas y no solo las palabras
- Concreción: quien domina su proceso habla en plazos, partidas y documentos, no en generalidades.
- Transparencia: si comparten mediciones y comparativas, probablemente también compartirán buenas y malas noticias a tiempo.
- Proactividad: un buen arquitecto te anticipa decisiones (p.ej., elección de carpinterías antes de pedir licencia para no rehacer planos).
- Empatía funcional: debe traducir tus necesidades en metros bien aprovechados y soluciones mantenibles, no solo en estética.
Preguntas extra que marcan la diferencia
- ¿Cómo comunicarás avances? Pide una cadencia fija (semanal o quincenal) con actas de reunión.
- ¿Qué margen de cambios tengo sin coste? Define qué se considera un cambio y cómo afecta a plazos y honorarios.
- ¿Qué garantías tendré? Además de las legales, pregunta por seguros de RC, control de calidad en obra y acta de recepción con remates.
Firma cuando tengas claridad, control y confianza
Estas preguntas para hacer a un arquitecto no son un trámite; son tu mecanismo para valorar método, transparencia y encaje con tu proyecto. Cuando obtengas respuestas concretas, con documentos, mediciones y un plan de trabajo claro, estarás en disposición de firmar con seguridad.
Si quieres empezar con buen pie, en Alejandro Giménez te acompañamos desde la primera conversación con un diagnóstico inicial, propuesta de fases, estimación por partidas y un calendario realista. Cuéntanos tu idea y te ayudamos a convertirla en un proyecto bonito, eficiente y bien planificado.


